Cómo se dobla una película (II): Traducciones, adaptaciones y ajustes. El arte de los guiones de doblaje.

Hace ya más de un año os explicaba cómo funciona el tema del sonido en el doblaje. Creo que ha llegado el momento de seguir con otros aspectos técnicos…

¡Vamos a ello!

¿Habéis visto alguna vez una película en versión original y después en versión doblada, o a la inversa? Los que lo hayáis hecho en alguna ocasión, habréis notado que no se dice exactamente lo mismo en cada uno de los dos casos; tal vez, incluso, os hayáis sentido ligeramente indignados por ello o, como mínimo, quizás tengáis curiosidad por saber el motivo de estos cambios.

Os lo voy a explicar con unos cuantos ejemplos que me vienen a la cabeza, así, al pronto.

El primero de ellos no es, en realidad, de un doblaje, sino de unos subtítulos, pero es perfecto para ilustrar lo que os quiero explicar. Se trata de una frase de la película de Los Miserables, concretamente de la secuencia en que Fantine se lamenta por la triste existencia que le ha deparado el destino, que nada tiene que ver con sus sueños…

En el minuto 02:04, la letra de la canción en inglés dice “But the tigers come at night“, cuya traducción literal es “Pero los tigres vienen de noche”. Bien, esto es exactamente lo que dice Fantine; no obstante, en castellano, no utilizaríamos esta expresión para dar a entender que algo empieza a ir mal y nos atemoriza. Es obvio, por lo tanto, que no basta con hacer una simple traducción para que el doblaje -o, en este caso, el subtítulo- quede bien y transmita fielmente al espectador las emociones y las ideas de los personajes; es necesario algo más: la adaptación. De esta forma, la frase definitiva en castellano, tal como se proyectó subtitulada en los cines, quedó así: “Mas llega el anochecer y sus fieras despiadadas”.

Otro ejemplo de este mismo aspecto: durante la secuencia inicial de la película Posdata: te quiero, que es una discusión de pareja, el chico, enfadado, le dice a la chica “¡Bésame el culo!”, a lo que ella responde, en la versión castellana, “¡Bésame el mío, es mejor!” (minuto 1:58 del vídeo de aquí abajo que, por cierto, tiene una calidad pésima porque probablemente esté grabado directamente de la TV).

Sin embargo, en la VO, la chica no dice “es mejor”, sino “in english” (“en inglés”), tal como podéis comprobar en el minuto 0:40 del siguiente vídeo. He de decir que desconozco si esta última expresión tiene algún significado concreto en su idioma, es decir, si es una frase hecha o si se trata solamente de una manera de tocarle las narices al chico, por parte de ella, ya que representa que él es irlandés.

El encargado de hacer las adaptaciones normalmente es el director. Cuando una producción llega a un estudio, le pasan a él una copia en VO junto con un grueso fajo de folios escritos: el guión previamente traducido por los traductores. A partir de ahí, y guión en mano, el director visionará la película y, sobre el papel, irá haciendo las adaptaciones que crea oportunas, con el objetivo de que cada una de las intervenciones de los actores resulten inteligibles y contengan las expresiones propias del idioma al que se va a doblar, ya que a ojos del espectador todo tiene que sonar como si ese guión hubiera sido escrito y rodado en su propia lengua. Cabe decir, además, que en ocasiones las productoras también condicionan la adaptación en ciertos aspectos que consideran fundamentales. Un ejemplo de esto último sería el caso de la película In Time, cuya versión doblada al castellano mantuvo la pronunciación anglófona de New Greenwich, a petición expresa de la productora, y a pesar de que, en nuestro país,  la palabra “Greenwich” se suele españolizar cuando se habla en un contexto coloquial.

Pero la cosa no acaba ahí; antes de colocar el fajo de folios sobre el atril, el guión debe pasar todavía por otro proceso que también lleva a cabo el director. No basta con que los diálogos sean fieles al original en cuanto a su  significado y sentido, ni con que se entienda bien a los personajes y que sus expresiones resulten familiares y espontáneas. Además de todo esto, las frases tienen que quedar, como suele decirse en el argot de la profesión, “en boca”, es decir, correctamente sincronizadas con el movimiento de los labios -e incluso del cuerpo- del actor que vemos en pantalla; y no sólo eso, sino que un buen guión de doblaje también debería tener en cuenta el tipo de personaje… ¿Os imagináis, por ejemplo, a un Humprhey Bogart hablando deprisa porque tiene que decir demasiadas palabras en un tiempo determinado? No, ¿verdad? Por ese motivo, en casos como éste, el director tendrá que conseguir que el texto no vaya demasiado cargado, permitiendo al actor de doblaje hablar con la elegancia y la clase que destila el personaje en cuestión. Y es que, como suele decirse, “los guapos ni corren, ni gritan” 😉

Pues bien, al proceso que he descrito en este último párrafo se le llama “ajustar”, y también incluye la incorporación de una serie de avisos entre líneas para indicar si el personaje “pisa” a otro, es decir, si habla a la vez (P), si está de espaldas (DE), en el encuadre (ON), o fuera de pantalla (OFF), etc.

El ejemplo que me viene a la cabeza, sobre el ajuste de la sincronía concretamente, es un poco antiguo, ya que pertenece a una serie que se emitió durante los inicios de TV3: Magnum PI. Uno de sus protagonistas, el señor Higgins, tenía por costumbre exclamar, en la VO, “My God!”, es decir, “¡Dios mío!” (“Déu meu!“, en catalán). Al tratarse de algo muy característico y que, además, se repetía en numerosas ocasiones y de forma muy marcada, el director de la segunda temporada (Joaquim Díaz, que también daba voz al personaje, y a quien tuve el placer de escuchar en persona, explicando esta anécdota) tuvo que buscar una interjección con un significado similar en catalán, y que empezase por un sonido bilabial (/m/, /b/, /p/), yendo a dar con la expresión “Mare de Déu, Senyor!” (“¡Madre de Dios, Señor!”), frase algo arcaica para la época, pero que se ajustaba bien a las características del señor Higgins, y que llegó a trascender la pantalla para convertirse, nuevamente, en parte del repertorio popular de exclamaciones relativas a algo escandaloso 😉

Guión de doblaje ajustado en castellano, de la película A Good Woman (Una buena mujer). Octubre 2015

Guión de doblaje ajustado en castellano, de la película A Good Woman (Una buena mujer).
Octubre 2015

Ahora sí, ya tenemos el guión preparado para ponerlo sobre el atril. Pero, sin embargo, tal como podréis apreciar en la foto, los actores también añaden sobre la marcha sus propios signos o señales en lápiz, que les ayudarán a recordar, por ejemplo, si deben hablar más o menos rápido, si hay una retención en medio de una frase, si hay una pausa más o menos marcada, o si dos frases se deben decir muy seguidas, entre otros muchos matices.

Como veis, no es fácil preparar un buen guión. Una vez más, nos damos cuenta de que conseguir un doblaje de calidad, aquel del que no te enteras y que te hace disfrutar la película en toda su intensidad, es una tarea que requiere conocimientos, destreza, práctica, intuición, gusto… ¡Todo un arte! 🙂


Comentarios

Cómo se dobla una película (II): Traducciones, adaptaciones y ajustes. El arte de los guiones de doblaje. — 5 comentarios

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  2. ¡Muy interesante artículo! yo suelo ver las películas en versión original con subtitulos en castellano o catalán excepto las películas francesas que, debido a que conozco bastante bien el idioma, utilizo los subtitulos en francés si hay esa opción.

    Por cierto, los cambios en la traducción, tal como comentas, suelen hacerse para ajustar lo que dicen los personajes al idioma en que se dobla la película, las frases hechas traducidas literalmente no tendrían ningun significado en otro idioma diferente. Pero a veces se hacen esos cambios sin razones para ello, por ejemplo seguro que has visto una película francesa que en castellano se titulo “La cena de los idiotas”, pues bien aquí hicieron un cambio innecesario, en francés se titula “Le diner de cons”, la palabra “cons” significa “gilipollas” o “capullos”, supongo que lo cambiaron por delicadeza.

    • Las connotaciones culturales que pueda tener una misma palabra en un idioma/país o en otro pueden ser diferentes. Tal vez, si aquí hubieran mantenido la traducción literal de la palabra “cons”, el público al que habría llegado la película podría haber sido distinto. Es probable que la misma productora lo adaptara así por este motivo.
      De todas formas es cierto que los criterios a la hora de hacer adaptaciones pueden ser muy subjetivos en ocasiones, y puede haber diferencias de opinión.

  3. He leído este genial artículo tuyo con mucho interés. Es muy instructivo todo lo que nos explicas; he aprendido mucho. Me ha hecho ver con más claridad el enorme y minucioso trabajo que significa doblar una película. Déu n’hi do!
    A ver cuándo viene el tercer artículo sobre este tema… 😉

    • Muchas gracias, carissima amica 🙂
      Me alegro mucho de que te haya parecido interesante. ¡Espero que pase menos de un año para que llegue el próximo! 😉

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