¡La aventura es la aventura!

¿Recordáis vuestra época de niños, cuando soñabais con vivir una aventura? ¿Todavía tenéis ganas? ¿Queréis proporcionarles a vuestros peques la posibilidad de protagonizar una?

Pues para conseguirlo no hace falta convertirse en Indiana Jones. Basta con ir a pasar un par de días de acampada con amigos y realizar una pequeña expedición. ¡Aventura garantizada! Pero, ¡eh!, no sólo para ellos… ¡También para las mamis (y los papis)! 😉

Por cierto, os aviso de que este post de hoy no es el típico de Crecer Juntos, con reflexiones y consejos generales sobre un tema de crianza o educación. Hoy simplemente os voy a explicar nuestras “hazañas” montañeras de hace una semana, y por el camino o al final del mismo, si se tercia, igual cae alguna sugerencia o pensamiento en voz alta…

¡Vamos allá!

Día primero, 7 de julio. Preparativos.

En realidad los preparativos empezaron mucho antes. Concretamente hace un año, cuando mi amiga Palmira y yo nos empezamos a plantear la posibilidad de hacer una mini-ruta por el Parque Nacional de Aigües Tortes i Sant Maurici con los niños, aunque después el proyecto se quedó en stand-by por unas cosas y otras.

Sin embargo, había ganas, y muchas. La imagen de ir caminando por la montaña, con lo puesto y las mochilas, de refugio en refugio, aunque sólo fuera durante tres días, tenía un encanto que difícilmente pasaría de largo sin  dejar huella… Así que este año la idea resurgió de sus cenizas sin posibilidad de que nada nos la tumbase, a pesar de las muchas circunstancias en contra que se interpusieron en nuestros proyectos, y que fueron las culpables de un cambio de planes inevitable y repentino, debido al recorte de jornadas disponibles: en lugar de la primera propuesta de ruta en el Parque Nacional (3 días, pernoctando en dos refugios diferentes), decidimos ir a La Vall de Núria.

Sería una sola noche, en un lugar mucho más enturbiado por el turismo que el Parque, pero de acampada, que tiene más aire aventurero todavía. Iríamos hasta Queralbs en coche y allí cogeríamos el Cremallera hasta Núria. Montaríamos nuestras tiendas, cocinaríamos en un fogonillo, contemplaríamos el paisaje, haríamos algún que otro paseo por las montañas de alrededor, y… ¡Al día siguiente bajaríamos caminando hasta Queralbs! La idea pintaba muy bien, así que hicimos las compras pertinentes, todo muy “sano” 😉 y nos preparamos las mochilas.

Comida sanísima especial para aventureros ;) Julio 2014.

Comida sanísima, especial para aventureros 😉 
Julio 2014.

Día segundo: 8 de julio. ¡En marcha!

8:45 AM: con 15 minutos de retraso, después de más de dos horas desde que nos levantamos (otra cosa no sé, pero paciencia hay que tener a toneladas para ser una mami aventurera), nos reunimos con Palmira y los suyos y nos pusimos por fin en ruta.

El viaje hasta Queralbs transcurrió sin incidencias, y antes de las 11, ya estábamos en la estación del Cremallera, esperando (im)pacientemente su llegada.

Foto recíproca. Esperando (im)pacientemente... Julio 2014.

Foto recíproca. Esperando (im)pacientemente…
Julio 2014.

Durante la espera, súper-Diego se encargó de distraer a los más peques y jugar con ellos… ¡Para que luego digan de los adolescentes!

Súper-Diego en acción. Julio 2014.

Súper-Diego en acción.
Julio 2014.

Cuando por fin subimos, bien colocados en el sitio de los mochileros, a la cola del tren, nos divertimos inspeccionando las vías que íbamos dejando atrás, y la cabina de mandos que ahora estaba vacía, y cuyo velocímetro marcaba en aquel momento la vertiginosa velocidad de 25 Km/h. También aprovechamos para contemplar el paisaje y el camino por el que al cabo de 24 horas pasaríamos…

En el sitio de los mochileros. Julio 2014.

En el sitio de los mochileros.
Julio 2014.

¡¡¡A 25 Km/h!!! Julio 2014.

¡¡¡A 25 Km/h!!!
Julio 2014.

Así, después de un rato sobre ruedas y cremalleras, llegamos a Núria donde, tras los trámites pertinentes, empezamos a acampar bajo un cielo cada vez más nublado, y con un viento que dificultaba seriamente el montaje de las tiendas. ¡La aventura había empezado!

¡Suerte que trabajando en equipo todo se consigue!

Peques montando la tienda pequeña. Julio 2014.

Peques montando la tienda pequeña.
Julio 2014.

El equipazo que montó la tienda grande.  Julio 2014.

El equipazo que montó la tienda grande (con alguna ayuda…).
Julio 2014.

Cuando ya tuvimos refugio asegurado por si se ponía a llover, llegó el momento de ir a dar un paseillo para inspeccionar los alrededores…

Vista del valle y de nuestras tiendas mientras paseamos. Julio 2014.

Vista del valle y de nuestras tiendas mientras paseamos.
Julio 2014.

¿Veis nuestras tiendas? Julio 2014.

¿Veis nuestras tiendas?
Julio 2014.

Por el camino nos encontramos casi en las nubes, aunque me sé de dos que no necesitan subir a las cimas para estarlo (y no son las de esta foto… 😉 ).

Caminando bajo la niebla... Julio 2014.

Caminando bajo la niebla…
Julio 2014.

...hace frío. Julio 2014.

…hace frío.
Julio 2014.

Pero a los dos pequeños sherpas no les importaba lo más mínimo el fresquillo. Ellos parecían tener muy claro que… ¡La aventura es la aventura! 😀

Los pequeños sherpas. Julio 2014.

Los pequeños sherpas.
Julio 2014.

Los peques van a lo suyo, de exploradores; las medianas, distraídas con el pobre Miki, que va cansadillo; y la sección “mayores”, de cháchara 😉

2/3 de la sección "mayores". Julio 2014.

2/3 de la sección “mayores”.
Julio 2014.

Y charlando, charlando, llegamos delante del albergue y nos quedamos allí un rato a merendar, contemplar el paisaje y jugar.

El paisaje desde el albergue. Julio 2014.

El paisaje desde el albergue.
Julio 2014.

Los 7 aventureros. Julio 2014.

Los 7 aventureros.
Julio 2014.

Empieza a hacerse la hora de ir pensando en bajar. Hay que preparar las cenas en 3 tandas, como mínimo, con nuestro súper fogonillo… Cosas de las aventuras; ya se sabe que las comodidades no suelen ser demasiado compatibles con ellas. Eso sí, de esta manera, cuando los peques lleguen a casa, tal vez aprecien más algunas cosas a las que estamos todos demasiado mal acostumbrados.

¿Bajamos rodando? Julio 2014.

¿Bajamos rodando?
Julio 2014.

Bueno, va, lo dejaremos en corriendo... Julio 2014.

Bueno, va, lo dejaremos en corriendo…
Julio 2014.

A la vuelta del paseo, todavía es un poco pronto, y aprovechamos para ir al prado un rato, en un intento frustrado de relajarnos las mamis mientras los niños retozan por ahí. Pero lo de relajarse es misión imposible. Ya se sabe… ¡La aventura es la aventura!

Sin embargo, sí que pasamos un buen rato, e incluso hubo quien hizo algún que otro nuevo amigo 😉

Miki hace un nuevo amigo. Julio 2014.

Miki hace un nuevo amigo.
Julio 2014.

Desde luego, el burrito era una monada, y suave…

Acariciando al burrito. Julio 2014.

Acariciando al burrito.
Julio 2014.

A lo tonto a lo tonto, va entrándonos el hambre y hay que ponerse a preparar la cena, aunque antes vamos a tener que pedir un mechero o cerillas. ¡Menudas dos aventureras estamos hechas, que no hemos pensado en traerlo! ¡Gracias a los “vecinos” que nos las dejaron!

Eso sí, hay que reconocer que nos vino estupendamente bien la parte central de la tienda grande, como podéis ver…

¡Remena nena! Julio 2014.

¡Remena, nena!
Julio 2014.

Aunque ahí dentro estábamos bien, fuera la temperatura era bajita, y hacía viento. Al pobre Miki, aún estando dentro, hubo que arroparlo con una de mis camisetas para que no se quedase frío. Cosas de las aventuras.

Miki abrigadito. Julio 2014.

Miki abrigadito.
Julio 2014.

Después de preparar 4 tandas de deliciosos platos precocinados, de comer directamente de la cacerola, de compartir frankfurts, de que alguien decidiese sazonar sus tallarines con tierra y “finas hierbas”, de guarrear los cacharros de la cena (porque lo que hicimos no se puede decir que fuese fregar), de utilizar recursos diplomáticos dignos de la ONU (otra habilidad imprescindible para ser mami aventurera, o mami a secas) para decidir quién dormía con quién, y de hacerles unas fotos a las vacas que teníamos al lado de las tiendas (al otro lado había caballos), había llegado la hora de acostarse y recuperar fuerzas para el día siguiente.

Un par de ternerillas que teníamos al lado. Julio 2014.

Una vaca y un par de ternerillas que teníamos al lado.
Julio 2014.

Las tres joyas de la tienda pequeña (en realidad, cuatro, con el Miki). Julio 2014.

Las tres joyas de la tienda pequeña (en realidad, cuatro, con el Miki).
Julio 2014.

Los dos muchachotes de uno de los lados de la tienda grande. Julio 2014.

Los dos muchachotes de uno de los lados de la tienda grande.
Julio 2014.

Y aquí las dos mamis, que estuvieron de cháchara hasta las tantas. Para que luego digan de los niños… ¡¡¡Pero es que hay que aprovechar la aventura al máximo!!!

Las dos mamis en el otro lado de la tienda grande. Julio 2014.

Las dos mamis en el otro lado de la tienda grande.
Julio 2014.

Tan al máximo aprovechamos la aventura, que ni por la noche paramos quietos… Hacia las 3 o las 4 (la verdad es que lo digo a ojo porque no llevaba reloj, como corresponde a una buena aventurera), Cristina se despertó con los lloriqueos de Miki, y vino a pedir ayuda a nuestra tienda porque el pobre perro estaba heladito. Por suerte, después de unos primeros auxilios básicos contra la casi incipiente hipotermia, el animalito se recuperó perfectamente y pasó el resto de la noche dentro de mi saco. Otra experiencia nueva dentro de la aventura: andar en mitad de la madrugada de tienda en tienda para socorrer a un perrito en apuros… 😉

Ya de mañana, desayunamos deliciosa bollería industrial y leche calentita -que sentaba muy bien-, y empezamos con la nueva odisea: desmontar las tiendas y meterlo todo en las mochilas, mientras las criaturas retozaban por ahí libremente un rato.

El momento de marchar había llegado. Todos teníamos ganas de quedarnos allí más rato, o más días, pero todo lo bueno se acaba…

Preparados y en línea de salida, aunque con pocas ganas de irnos... Julio 2014.

Preparados y en línea de salida, aunque con pocas ganas de irnos…
Julio 2014.

¡Un momento! ¿Cómo que se acaba? ¡Ni hablar! Aún nos quedaba una buena parte de aventura: ¡la travesía hasta Queralbs!

Con tres horas de marcha, según marcaban los indicadores del camino, sabíamos que iba a ser duro; no teníamos la menor duda de que pasaríamos momentos de dificultad, de cansancio, de estar “al borde de un ataque de nervios”… Pero oye, ¡la aventura es la aventura! 😉

Al principio del camino. Julio 2014.

Al principio del camino.
Julio 2014.

Descendimos continuamente, empequeñecidos por un paisaje precioso, y escoltados en todo momento por las vías del cremallera, que desfilan por las laderas, al otro lado del valle.

Caminante, no hay camino... Julio 2014.

Escoltados por las vías…
Julio 2014.

En algunos puntos el camino era más peligroso, y teníamos que desfilar con un buen precipicio a nuestro lado, aunque éste de la foto no fue el más pronunciado de los que pasamos… O_o

Al borde del precipicio. Julio 2014.

Al borde del precipicio.
Julio 2014.

Adaptándonos a las necesidades del momento, hicimos la parada para comer algo antes de lo previsto, en un rinconcillo del camino, aprovechando los pequeños recodos para acomodarnos lo mejor posible.

Mmmmm… Deliciosos frankfurts que sobraron de la cena, panecillos envasados y espachurrados, embutido y… ¡Buena compañía! Los mejores ingredientes para una comida aventurera de lujo 😀

Comida de lujo. Julio 2014.

Comida de lujo.
Julio 2014.

Después de comer llega lo más duro. Los hombros, las piernas, la espalda, los pies… Todos empezamos a estar ya doloridos y cansados. Pero sabemos que el esfuerzo y la constancia, amenizados por alguna cancioncilla y por animadas conversaciones, nos llevarán a buen puerto; así que, como canta la entrañable y genial Dori de “Buscando a Nemo”, “Sigue nadando” -en este caso, caminando 😉 -.

Seguimos caminando... Julio 2014.

Seguimos caminando…
Julio 2014.

En fin… Nada es eterno. Ni lo bueno, ni lo malo. Todo acaba, y las aventuras también. Ahora toca volver a la realidad y seguir caminando mientras llega la próxima…

Pero la vida real, resulta, no es tan distinta a las aventuras. Al menos en algunos aspectos.

Y ahora, ¿quieres vivir una aventura? Puede ser “peligroso”, pero si no, no sería una aventura 😉

Pequeña flor del borde del camino. Julio 2014.

Pequeña flor del borde del camino.
Julio 2014.

 

 

 

 

 

 

 


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