La estafa de la Astenia Primaveral.

En esta ida de olla no pienso extenderme demasiado. Se trata, simplemente, de una idea que barajo hace mucho tiempo y de la que, año tras año, me voy convenciendo más y más.

Se trata, como el título indica, del mal denominado fenómeno de la astenia primaveral. Y digo mal denominado porque, en sí mismo, el nombrecito se las trae.

“Astenia” significa, en pocas palabras, cansancio y desgana; en cuanto al término “primaveral” no requiere explicaciones. Pues bien, ahora, que alguien me explique cómo pueden combinarse estos dos conceptos en una definición.

En otras palabras: ¿cómo puede entenderse que la primavera, la época en que toda la naturaleza despierta y explota en una actividad frenética y un despliegue de energía y vitalidad inaudito, los seres humanos seamos los únicos que nos sintamos cansados?

Explosión primaveral. De colores se visten los campos en la primavera... Mayo 2015

Explosión primaveral. De colores se visten los campos en la primavera…
Mayo 2015

Es que… mira que somos raritos, ¿no?

Pues no. Bueno, sí y no.

Me explico: No es que seamos raritos por cansarnos en esta época, sino porque somos los únicos seres de todo el planeta que nos pasamos el invierno pencando como burros, levantándonos antes de que amanezca, acostándonos cuando ya hace muuuuchas horas que se hizo de noche, y yendo todo el santo día de un lado a otro, con prisas, estresados, y sin permitirnos, en la mayoría de los casos, ni un triste respiro para reposar, contemplar, meditar y ahorrar fuerzas.

En invierno, muchos animales, e incluso plantas, permanecen adormecidos o, como mínimo, disminuyen su actividad considerablemente. Nosotros mismos, si viviésemos más en contacto con la naturaleza, más a su ritmo, que es para lo que nuestro cuerpo se adaptó a lo largo de millones de años, dormiríamos muchas más horas, y pasaríamos muchos más ratos en un estado de reposo relativo a lo largo de la estación invernal.

Sin embargo, este mundo consumista, cómodo, seguro y “de bienestar” que hemos creado, y que nos está cobrando factura en otros muchos aspectos (como, por ejemplo, el que comento en una de las últimas Idas de Olla), nos tiene todo el año atrapados en un ritmo frenético y desbocado que no nos permite, de ninguna manera, vivir conforme a lo que el cuerpo nos pide.

En conclusión: la astenia primaveral es un timo. Una engañifa. Una estafa. Pero seguro que a los que viven del esfuerzo diario de los pobres currantes no les conviene cambiarle el nombre por el que verdaderamente debería tener, “Agotamiento postinvernal”, no vaya a ser que nos demos cuenta de que este modo de vida sólo beneficia a unos pocos…………..

En fin, esto último ya es un paso más en mis Idas de Olla; es, podríamos decir, “lo siguiente”.

Pero, volviendo al tema principal, si no acabáis de ver claro lo de la Astenia primaveral, decidme: ¿Cuándo se está mejor en la cama? 😉


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