Magos por Sorpresa. Capítulo 3.

MAGOS POR SORPRESA

Una historia de aventuras mágicas en las que la superación personal y la amistad vencen a la oscuridad. Para fomentar la lectura y, sobretodo, para disfrutar.

By Pilar.

Dedicado con cariño a mis hijos, especialmente a Diego.

 

Al tercer día, los 5 niños despertaron. Al principio les costó asimilar lo que había pasado. Lo recordaban todo como un sueño extraño. Pero enseguida se dieron cuenta de que era absolutamente real: el palacio de Hielo, los magos, los recuerdos… ¡Y el hambre! Suerte que Amín lo tenía todo previsto y les había preparado una comida estupenda.

Mientras comían, Amín les explicó lo que pasaría a continuación:

– Cuando terminemos de comer, vuestros padres volverán a sus vidas normales.

Los niños miraron preocupados a sus padres.

– Amín dice la verdad -dijo entonces Ana-. Hemos hablado de todo esto con los magos durante estos dos días, mientras vosotros dormíais y… En fin, no podemos permanecer aquí todos los meses que necesitaréis para entrenaros. Debemos volver a nuestros trabajos para que cuando termine todo esto, todos podamos continuar con nuestras vidas. Confiamos en que todo irá bien…

Así que, al terminar de comer, se despidieron con tristeza y preocupación, pero también emocionados con su misión, y los padres de los niños fueron acompañados por Alcor hasta Benasque.

– Ahora -les dijo Amín a los niños cuando sus padres desaparecieron-, os toca trabajar duro… Muy duro. Yo mismo seré vuestro entrenador durante las primeras semanas. Os enseñaré lo más fundamental: telepatía, teletransporte, transformaciones, telequinesia, vuelo… Y algunas otras cosas. Entrenaréis 10 horas al día, dormiréis 11, y las otras 3 las utilizaréis para comer, lavaros y descansar.

Y así fue. Los 5 niños aprendieron primero lo más fácil: telepatía, o sea, a comunicarse mediante el pensamiento, sin hablar y sin ni si quiera verse, y a leer en la mente de los demás, siempre que los demás se dejasen, claro.

Después les tocó iniciarse en la telequinesia, la capacidad de mover las cosas sin necesidad de tocarlas. Aprender transformaciones fue más difícil. Empezaron transformando cosas en otras cosas; luego animales en otros animales; animales en cosas (en ocasiones podía quedar algo raro, como por ejemplo un reloj con cola de ratón, o una cacerola con alas, o un lapicero que se arrastraba como un gusano, o un libro que ladraba…); cosas en animales (esto último era lo más complicado)… Pero sin duda, lo que les trajo de cabeza durante días y días fueron los intentos de transformarse ellos mismos: tenían que aprender a convertirse en animales y en objetos; en cualquier tipo de animal u objeto. Pero podían escoger sus preferidos, aquellos que les resultasen más fácil o les gustasen más. Así, Juan eligió; aprender a convertirse en delfín; Estrella en águila; Edu en caballo; Lucas en lobo; y Sara en gacela.

* * *

Fueron unos días agotadores y maravillosos al mismo tiempo. Cuando se iban a dormir, se quedaban totalmente fritos al instante. Pero también disfrutaban comprobando cómo sus esfuerzos merecían la pena, y se iban convirtiendo en Magos. A menudo recordaban sus vidas anteriores, cuando eran niños normales, y se reían imaginando la cara que pondrían los compañeros más repelentes de clase si les viesen volar rozando el techo del gimnasio, o convertir las pelotas de fútbol en chimpancés, o transformar el comedor del colegio en un circuito de Fórmula 1…

Lo que no sospechaban en aquellos dulces momentos era que no les daría tiempo a entrenar el teletransporte y el vuelo porque tendrían que abandonar inesperadamente el Palacio de Hielo.

Hasta aquí el tercer capítulo, que os podéis descargar en formato Libre Office clicando MAGOS POR SORPRESA cap. 3. By Pilar.


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