Magos por sorpresa. Capítulo 9.

MAGOS POR SORPRESA

Una historia de aventuras mágicas en las que la superación personal y la amistad vencen a la oscuridad.

Para fomentar la lectura y, sobretodo, para disfrutar.

By Pilar.

Dedicado con cariño a mis hijos, especialmente a Diego, y también a Alejandro, el primer lector (que yo sepa) de estas historias.

CAPÍTULO 9

Al día siguiente, después de un somero desayuno, reemprendieron la marcha. Sirio los guiaba de nuevo por la grieta y, mientras caminaban, se preguntaban en silencio cómo sería el entrenamiento. La respuesta no tardó en llegar: de pronto, y sin que los niños se lo esperasen, cuando se hallaban en la ladera de una de las colinas que rodeaban el inmenso valle circular, Sirio hizo un movimiento brusco con sus manos y una avalancha gigantesca se desencadenó, produciendo un ruido ensordecedor y terrible. Los niños se miraron unos a otros sin saber qué hacer, y luego se volvieron hacia el mago con miedo; pero él les gritó por encima del estruendo:

– ¡Sois magos! ¡Utilizad lo que sabéis para salvaros!

Y despareció.

El pánico se dibujó por un momento en las caras de todos, excepto en la de Estrella que, como por instinto, se convirtió en una majestuosa y enorme águila y salió volando para salvarse sin que los demás tuvieran tiempo de reaccionar. Todos pensaron inmediatamente que les hubiera gustado que su forma animal fuese también un pájaro, pero no era así, de modo que tenían que arreglárselas de otra manera.

Lucas fue el primero que hizo y dijo algo:

– ¡¡¡Corred!!! –gritó mientras salía disparado- ¡Es la única salida!

– ¡¡¡No!!! –Le contestó Juan cortándole el paso- ¡Tenemos que detenerla o nos aplastará!

Pero la voz de Juan quedó de pronto ahogada por un súbito golpe que recibió en un hombro, provocado nada más y nada menos que por las garras Estrella convertida en águila, que lo habían aferrado con fuerza, elevándolo por los aires a gran velocidad, ante las atónitas miradas de los demás.

Sara, saliendo rápidamente de su asombro, siguió la idea de detener el alud y entró en acción: se concentró y dirigió sus manos hacia la avalancha. En fracciones de segundo la parte delantera del alud se empezó a congelar a una velocidad tremenda, formando así una pared de hielo que evitaba que la nieve siguiera avanzando. Todos miraron admirados a Sara, felicitándola por sus rápidos reflejos y su inteligencia. Pero al cabo de unos segundos unas grietas empezaron a abrirse en la muralla de hielo recién hecha, e inmediatamente la nieve volvió a arrojarse con furia hacia ellos. El terror les invadió de nuevo. Todos sabían que tenían que hacer algo… Pero ¿qué?

En aquel momento, Juan sobrevolaba la escena, sujeto por el águila, y todavía anonadado por el hecho de que su hermana pequeña lo estuviera llevando en volandas. Y resultó que lo que acababa de hacer Estrella para salvar a su hermano, no solo resultó útil para ello, sino también para que Juan tuviera una visión más amplia de la situación desde allí arriba; al verlo todo desde otro punto de vista, pudo distinguir con claridad cuál era la solución al problema.

– ¡¡¡Tenemos que unir esfuerzos!!! –les gritó con todas sus fuerzas a los otros- ¡¡¡A la de tres todos juntos haremos lo que ha hecho Sara!!! ¡¡¡Una, dos y TREEEES!!!

Pero los otros, desde la distancia a la que se hallaban, no entendieron sus palabras ahogadas por el estruendo de la avalancha. Juan se sintió desesperado; la ola de nieve y hielo cada vez estaba más cerca de los demás, que habían quedado paralizados por el pánico al ver que estaban a punto de ser alcanzados por la nieve.

¿Cómo podía hacerles llegar la idea de…? ¡¡¡La telepatía!!! ¡¿Pero cómo no se le había ocurrido antes?! No lo dudó un instante; se concentró tanto como pudo y les envió el mensaje: entre todos debían congelar la nieve igual que había hecho Sara. Y eso sí que funcionó. Enseguida escucharon la voz de Juan como si estuviese dentro de sus propias cabezas, y sin perder tiempo se pusieron manos a la obra, hasta que… ¡Dio resultado! En un instante la nieve que encabezaba la avalancha se convirtió en una espesa capa de hielo que hizo las veces de muro de contención.

La emoción que sintieron todos fue enorme; estaban contentos porque habían salvado sus vidas, pero lo más importante de todo era que habían sido capaces de hacerlo ¡¡ellos solos!! Habían utilizado la magia como nunca antes lo habían hecho, y les había dado resultado, un resultado espectacular y muy, muy sorprendente. Estrella descendió y depositó a Juan sobre la nieve con cuidado, y acto seguido recuperó su aspecto normal para poder unirse a todos en los abrazos, saltos, gritos, risas y lágrimas desencadenados por aquellas intensísimas emociones que acababan de vivir.

Mientras tanto, Sirio, asombrado todavía por el poder, el valor, la inteligencia, la sangre fría y la capacidad de trabajo en equipo que habían demostrado los jóvenes magos, los contemplaba desde lo alto de la muralla helada. Los cinco habían salido airosos por sí solos de un gran peligro muy difícil de resolver; cuando su entrenamiento se hubiera completado, tal vez sí que podrían llegar a derrotar al Gran Mago Oscuro… Pero, ¿Qué dificultades encontrarían todavía en su camino?

Hasta aquí el séptimo capítulo, que os podéis descargar en formato Libre Office clicando MAGOS-POR-SORPRESA-cap-9.-By-Pilar


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