Masaje Infantil: un camino hacia la varita mágica.

Quiero un masaje :)

Quiero un masaje 🙂

¿Cuándo fue la última vez que alguien te dio un masaje? ¿Te gustó? ¿Te gustaría que tus hijos disfrutasen de ello gracias a ti? ¡Pues has dado con lo que necesitas! 😀

Realmente, el masaje es una de las maneras más completas y agradables de comunicación que existen. Cuando haces un masaje a una persona querida, entran en juego multitud de sensaciones y emociones que se transmiten a través de prácticamente todos los sentidos y de todo nuestro ser: el contacto directo piel a piel, los movimientos, las miradas, la voz, el intercambio de emociones, incluso el olor de las personas que lo comparten, o de los aceites utilizados… Todo ello nos llama a escuchar al otro, a respetarle, a expresarle cariño, a confiar, a permitirle hacernos partícipes de sus sentimientos.

Imaginaros ahora que la persona que da el masaje es una madre o un padre, y la que lo recibe su hijo o hija, que todo eso que comentaba en el párrafo anterior lo ponemos entre tú y tu criatura.

Imaginaros que a diario, desde pequeñitos, les enseñamos a nuestros niños que les respetamos, les comprendemos, que pueden confiar en nosotros, y que queremos escucharles, pasar tiempo con ellos, relajarnos juntos, jugar, reír, comunicarnos, divertirnos. Imaginaros que además, mientras tanto, estamos favoreciendo y estimulando su desarrollo psicomotor, mejorando su circulación sanguínea, hidratando su piel, ayudándoles a tener mejores digestiones.

Imaginaros que cada día disfrutáis de un ratito de relajación y juego con vuestros peques, durante el cual podéis ir observándoles en profundidad y conociéndoles mejor, y día a día vais descubriendo cómo ayudarles y darles apoyo cuando y como lo necesitan.

Imaginaros que descubrís cómo conseguir la barita mágica que va a fortalecer cada vez más el vínculo que os une, y le va a dar la seguridad necesaria al niño para sentirse bien.

¿Ya os lo habéis imaginado? Pues si queréis hacerlo realidad, sólo tenéis que poneros manos a la obra y empezar a hacer masaje a vuestros niños siempre que podáis.

Tal vez alguien pueda pensar ¿Tantas cosas se pueden conseguir con eso del masaje? La respuesta es sí.

Fijaros:

  • El primer sentido que se desarrolla es el del tacto. A través de él, nuestro incipiente cerebro recibe sus primeras sensaciones y los primeros datos del exterior.
  • Los bebés que no reciben contacto físico, se desarrollan peor física y psicológicamente, y  muy probablemente acaban enfermando gravemente e incluso muriendo.
  • Los bebés prematuros crecen mejor y sufren menos complicaciones si son acariciados con frecuencia o se les permite permanecer a ratos en el pecho de la madre.

Sin embargo, aunque estos datos sean curiosos, la verdadera importancia del masaje radica en que, mientras lo hacemos, además de estar en contacto piel a piel, nos dedicamos en exclusiva al niño, estamos sólo con él, sin pensar en que tenemos preocupaciones del trabajo, o trabajos domésticos, y de esa manera combinamos los beneficios del tacto y los que comentaba en la entrada “Más gansadas y menos colores“.

En resumidas cuentas: el masaje nos abre la puerta para alcanzar la barita mágica  del vínculo afectivo.

Y ya para acabar, os dejo un pequeño regalito que os podéis descargar pinchando en este enlace: Movimientos masaje completo, donde encontraréis una explicación gráfica de cómo realizar la técnica básica del masaje infantil, según Vimala Schneider, fundadora de la Asociación Internacional de Masaje Infantil.

Ah, y sobretodo no tengáis miedo de empezar a hacer masaje aunque vuestros hijos sean mayorcitos. La técnica, en esos casos, se puede adaptar, e incluso incluirla en el juego, o transformarla a nuestro gusto y al suyo.

Por supuesto, no dudéis en consultarme dejando vuestro comentario si tenéis alguna duda o dificultad; ¡es de lo más normal!.

¡Lo importante es el contacto y la actitud! 😉


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