Melancolía.

El otoño se me lleva. Me arrastra como una corriente.
Y me sumerge en la melancolía de su perpetuo atardecer.
Melancolía por los tiempos pasados.
Melancolía por lo que no soy capaz de hacer.
Melancolía por lo que pudo ser y no fue.
Y por lo que fue y no volverá.
Melancolía sin retorno y sin solución de continuidad.
Melancolía que me marea y me ahoga.
Pero que, a la vez, me desahoga y me libera.
Melancolía sin sentido.
Melancolía absurda.
Melancolía contradictoria e incoherente.
Y, al mismo tiempo, palpable y real como el aire que respiro.
Respiro pasando por encima del nudo de mi garganta.
Respiro superando la opresión del pecho.
Respiro lo suficiente para poder sobrevivir sin ahogarme en este mar.
En este mar de melancolía que me arrastra y me retiene.
En este mar de melancolía que me mata y me da vida.


Comentarios

Melancolía. — 2 comentarios

    • Bueno, son cosas que ya hacía mucho tiempo que sentía, probablemente toda mi vida o gran parte de ella; son cosas que me van saliendo de vez en cuando pero que, simplemente, no había llegado a poner en palabras.
      Seguramente el viaje a Londres -y todo lo que ha conllevado (el antes, el durante y el después)-, que me ha revuelto un poco la cabeza, ha hecho que volvieran a salir y, esta vez, con la suficiente fuerza y claridad como para poderlas escribir.
      Pero vaya, no son nada nuevo, en realidad.
      La cosa es ¿qué hacer con ellas, ahora que las tengo más claras?……………….

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