Memoria y recuerdo, en el siglo XXI.

Noche del Jueves Santo del año 2014.

Ignoro cuántas personas había. Tampoco he contado los pasos, ni los cirios, ni los espectadores. Puedo decir, eso sí, que me ha sorprendido que hubiese tanto de todo ello, y que, sin embargo, lo que más impresión me ha causado ha sido el ambiente.

“En memòria i record de la Passió que va patir Déu ‘nostro’ Senyor, Jesucrist”*, canta en solitario uno de los niños que precedían cada paso; sus blancas voces se oyen a lo lejos, interrumpiendo el silencio, tan solo ligeramente enturbiado por el murmullo de los pasos y las ropas, acercándose despacio, al ritmo solemne de los cofrades, acompañadas por la lúgubre y temblorosa luz de las velas.

 

Processó del Silenci. Badalona, Abril 2014.

Processó del Silenci**.
Badalona, Abril 2014.

Velas sí. Pero no sólo los cirios que llevaban los integrantes de las cofradías, sino decenas y decenas de titilantes llamas que iluminaban ténuemente, desde los balcones y ventanas de las casas, las calles de todo el antiguo barrio, cuyo alumbrado público había sido desconectado minutos antes.

El misterio y la solemnidad, invocados por el silencio y la oscuridad, nos devuelven sin que nos demos cuenta a épocas anteriores, en memoria y recuerdo de tradiciones y creencias ancestrales, de tétricas y a la vez gloriosas historias que han guiado a las personas durante siglos…

Siglo XXI. La era de la tecnología, de las telecomunicaciones, de la globalización. Y el vello de la nuca sigue erizándose al son monocorde de la procesión, vibrando el corazón junto a los redobles de los tambores, y volando la imaginación a través de las trémulas flamas.

* “En memoria y recuerdo de la Pasión que sufrió Dios nuestro Señor, Jesucristo”
** Procesión del Silencio

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