El Programa Apollo: Un Gran Salto V. Apollo 11: Dejando huella.*

ABC US News | ABC Business News

El 21 de julio de 1969, a las 02:56:15 UTC, casi 600 millones de personas de todo el mundo estaban pendientes de sus televisores para presenciar, en directo, estas sobrecogedoras imágenes históricas: por primera vez, un hombre posaba sus pies sobre la superficie de otro cuerpo celeste, y resumía en una sola frase el alcance de este hecho tan cargado de simbolismo.

“Un pequeño paso para un hombre, un salto gigante para la humanidad”

Neil Armstrong.

Aldrin, Armstrong y Collins, en un descanso durante los entrenamientos. http://history.nasa.gov/ap11-35ann/kippsphotos/apollo.html

Aldrin, Armstrong y Collins, en un descanso durante los entrenamientos.
http://history.nasa.gov/ap11-35ann/kippsphotos/apollo.html

Sin embargo, a estas alturas, y después de haber leído la historia previa al Apollo 11 a lo largo de las entradas anteriores de Caminante del Cielo, ya sabemos que detrás ese “pequeño paso”, hubo miles de personas que dieron sus propios pasitos para que este sueño se hiciera realidad.

Neil Alden Armstrong (comandante de la misión), Edwin Buzz Eugene Aldrin (piloto del LM) y Michael Collins (piloto del CM), los tres tripulantes de la legendaria nave, eran conscientes de ello, y así lo quisieron hacer constar cuando decidieron no inscribir sus propios  nombres en la insignia de la misión.

Insignia del Apollo 11, diseñada por Michael Collins. http://es.wikipedia.org/wiki/Apolo_11

Insignia del Apollo 11, diseñada por Michael Collins.
http://es.wikipedia.org/wiki/Apolo_11

Y ya que estamos hablando de la insignia, comentaré un par de curiosidades al respecto antes de seguir con la historia.

El águila representa a los EEUU, y porta una rama de olivo como símbolo de paz, aunque en el diseño original lo llevaba en el pico, y lo cambiaron para que las garras no quedaran en una postura que podría haber parecido agresiva. Por cierto, el ave dio nombre al Módulo Lunar (LM), Eagle (Águila), mientras que el Módulo de Mando (CM) fue nombrado Columbia en honor al ficticio cañón gigante de lanzamiento Columbiad, de la novela “De la Tierra a la Luna”, de Julio Verne.

Pero rebobinemos la cinta. Empecemos la historia por el principio, y veamos cómo, 4 días antes, los tres astronautas despegaban desde el Centro Espacial John F. Kennedy, empujados por el Saturn V que llevaban a sus espaldas, dejando con el corazón en un puño a toda una nación, y a millones de personas del mundo entero, durante los 8 días que duraría la misión.

Y digo que todos se quedaban en vilo porque, aunque supuestamente las cosas debían funcionar bien, y lo previsto era que los tres hombres volvieran a la Tierra sanos y salvos, el presidente Nixon tenía preparado un discurso para pronunciar en caso de que se quedaran atrapados en la Luna…

Estas imágenes tenían lugar el día 16 de julio de 1969 a las 13:32 UTC. Tan solo 12 minutos más tarde la nave se encontraba en órbita terrestre, y a las 16:22:13 emprendía un viaje de 3 días, hacia nuestro satélite, tras recibir el último impulso del Saturn V, que según explicaron en su primera rueda de prensa los astronautas, funcionó a la perfección, muy suavemente.

El “pequeño crucero” Tierra – Luna, transcurrió sin problemas, y la nave entró en órbita lunar tal como estaba planeado. Después de 30 órbitas, durante las cuales los astronautas se dedicaron a observar la superficie del satélite en general, y el lugar de alunizaje en particular -el Mar de la Tranquilidad-, llegó uno de los momentos más cruciales: la separación del CM y el LM, y posteriormente el descenso y aterrizaje del Eagle.

El Eagle fotografiado por Collins desde el Columbia. http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage9.html

El Eagle fotografiado por Collins desde el Columbia.
http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage9.html

Aunque siempre parece que los protagonistas de la misión durante las horas que siguieron fueron Armstrong y Aldrin, hay que tener muy en cuenta el importante papel de Collins, que era una pieza imprescindible en la misión, ya que de él dependería en buena parte la vuelta a casa.

En la maniobra de de desensamblaje, Michael tenía que estar pendiente de pilotar el CM, tomar fotografías desde dos ventanillas distintas, e inspeccionar visualmente el aspecto externo del LM. Todo a la vez. Después, mientras sus dos compañeros tenían el privilegio de pasear por la Luna, él debía estar preparado en todo momento por si se producía una emergencia y el Eagle volvía antes de lo previsto.

 

Cámara de 16mm apostada en una ventanilla del Eagle para tomar imágenes del descenso y de la EVA. http://history.nasa.gov/ap11-35ann/FirstLunarLanding/ch-5.html

Cámara de 16mm apostada en una ventanilla del Eagle para tomar imágenes del descenso y de la EVA.
http://history.nasa.gov/ap11-35ann/FirstLunarLanding/ch-5.html

Durante los minutos que duró la maniobra, tal como dijo el comunicador (CAPCOM) de Houston, que en este caso era Charles Duke, los ingenieros y controladores se quedaron sin respiración.

Algo iba mal: el ordenador de a bordo les indicaba que se hallaban en una posición determinada 4 segundos antes de que ellos la confirmasen visualmente. Un pequeño error en la secuencia de puesta en marcha de la computadora, o el desfase de posición producido al desacoplar el Eagle del Columbia, había confundido a la máquina, que disparó dos alarmas al verse sobrecargada de datos erróneos que no daba a basto a procesar.

Armstrong preguntó al control qué hacían, y la respuesta, tras analizar las alarmas y la situación, fue seguir adelante si ellos creían que podían conseguir aterrizar en modo semiautomático. Inmediatamente se anuló el programa automático y el comandante tomó el mando de la nave y la pilotó visualmente (vamos, mirando por la ventanilla para saber dónde estaba), mientras Buzz le iba diciendo en voz alta los datos que mostraba el ordenador.

Huelga decir que se trataba de una operación sumamente delicada, en la cual los dos hombres se jugaban la vida, pues si aterrizaban sobre una zona cercana de relieve ligeramente accidentado, la nave se habría desestabilizado provocando una catástrofe.

A pesar de todas aquellas dificultades, que habrían acabado con los nervios de cualquiera, los astronautas refirieron más tarde que habían vivido la maniobra sencillamente como un momento de intenso trabajo, y como algo que entraba dentro de lo posible pero que duró un poco más de lo previsto. De hecho, cuando el Eagle se posó sobre la Luna, quedando tan solo combustible para 25 segundos, Armstrong todavía tuvo el humor de cambiar la frase ensayada para anunciar su aterrizaje, que tendría que haber sido “Houston, aquí el Eagle. Hemos aterrizado”:

Neil: -Houston, aquí Base Tranquilidad. El Eagle ha aterrizado.

CAPCOM: -Tranquilidad, copiamos que habéis aterrizado. Tenéis aquí un montón de gente a punto de ponerse azules. Volvemos a respirar otra vez. Muchas gracias.

CAPCOM del Apollo 11 durante su alunizaje. De izquierda a derecha, Charles Duke,  James Lovell y Fred Haise. http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage17.html

CAPCOM del Apollo 11 durante su alunizaje. De izquierda a derecha, Charles Duke, James Lovell y Fred Haise.
http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage17.html

Eran las 20:17:40 UTC del día 20 de julio. A partir de ese momento, Neil y Buzz tenían seis horas y media por delante para “limpiar” el LM de restos de envoltorios de comida y demás, disponer la nave para un supuesto despegue de emergencia que habría tenido lugar al cabo de dos horas, en caso de ser necesario -coincidiendo con la primera vuelta completa de Collins y el Columbia-, y para preparar la actividad extravehicular (EVA), o sea, la excursión por la Luna.

Y ahora, antes de seguir, haremos nosotros también un pequeño intermedio, igual que hicieron ellos, para que os hagáis una idea de dónde viajaron y vivieron los astronautas durante su estancia en el satélite. Para ello, os recomiendo que miréis este enlace, en el que podréis ver con detalle el interior del LM, clicando sobre el puntito a las cuatro de la bandera, que sale en el mapa de la esquina superior derecha. Tiene su miga pensar que “eso” fuera capaz de llegar hasta allí y mantenerles con vida…

Pues bien, ahora que ya hemos entrado en situación sobre la acogedora nave-vivienda, estamos en disposición de seguir con el curso de la misión. Por cierto, en el mismo enlace de antes, clicando sobre los otros puntos del plano, podréis contemplar vistas panorámicas de la zona inspeccionada por Neil y Buzz, así como los distintos dispositivos que colocaron.

Una vez embutidos los astronautas en sus trajes, con sus sistemas de soporte vital operativos, el LM fue despresurizado, Armstrong abrió la escotilla, e inició aquel histórico descenso por la escalerilla, tal como hemos visto en el vídeo del principio, hasta posar su pie izquierdo sobre la polvorienta superficie lunar.

Al cabo de tan solo 7 minutos de haber tocado el suelo, el comandante tomó un puñado de tierra y la introdujo en una bolsa que metió en un bolsillo de su traje, para asegurarse, en caso de tener que abandonar la actividad por una emergencia, de llevarse al menos aquella pequeña muestra de material. Enseguida le siguió Aldrin, y pronto estaban los dos trabajando en las siete tareas principales que tenían encomendadas:

  • Montar una cámara de TV para grabar toda la actividad desde la superficie y retransmitirla a la
    Rocas lunares recogidas por el Apollo 11.  http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage22.html

    Rocas lunares recogidas por el Apollo 11.
    http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage22.html

    Tierra.

  • Colocar el Laser Ranging Retro Reflectorque serviría para realizar mediciones precisas de la distancia Tierra – Luna.
  • Instalar el Passive Seismic Experimentcuyo cometido sería detectar movimientos sísmicos en la superficie del satélite, incluidos los producidos por meteoritos que cayesen.
  • Montar el Solar Wind Experiment, que recogería partículas del viento solar.
  • Plantar la bandera de los EEUU, especialmente diseñada para la ocasión, que después se caería al ser empujada por la propulsión del LM al despegar.
  • Recoger unos 22 Kg de rocas lunares.
  • Hacer fotografías.
Huella de Aldrin sobre  el regolito lunar. http://grin.hq.nasa.gov/ABSTRACTS/GPN-2001-000014.html

Huella de Aldrin sobre el regolito lunar.
http://grin.hq.nasa.gov/ABSTRACTS/GPN-2001-000014.html

He incluido la toma de imágenes dentro de las tareas porque, aunque pueda parecer algo banal, no lo era en absoluto. Todas esas fotos, junto con los registros de voz y de vídeo, después servirían como documento de referencia a la hora de revisar y mejorar distintos aspectos de cara a misiones futuras, sin olvidar que algunas, en sí mismas, constituían datos importantes, como por ejemplo ésta que veis a la izquierda, cuyo interés radica en el hecho de que la Luna tiene un polvo tan fino -llamado regolito– cubriendo toda su superficie, que todas las huellas quedaban marcadas con precisión extrema.

Para no alargarme demasiado, no me pararé a dar más detalles sobre los pormenores de cada uno de los experimentos y actividades, que podéis consultar en los enlaces que he puesto. En lugar de eso, os explico alguna anécdota y comentarios curiosos de los dos astronautas sobre la experiencia.

Cuando salieron del LM, enseguida se acostumbraron a la gravedad lunar, que es una sexta parte de la terrestre, y de hecho comentaron que les resultaba más cómodo moverse allí que en los entrenamientos y simulaciones que habían realizado en la Tierra. Pero sin embargo notaron que, mientras en nuestro planeta nos basta con anticipar nuestra vista un par de pasos por delante de donde caminamos, en la Luna era necesario prever cuatro o cinco, debido a que el terreno era muy irregular y bastante resbaladizo. Por este motivo Neil y Buzz recomendaron para próximas misiones que se incluyese en el horario un cuarto de hora o diez minutos de adaptación antes de empezar con las actividades propiamente dichas.

En el momento de colocar la cámara de TV, a Aldrin se le enrolló el cable en el pie en un par de ocasiones, y necesitó ayuda de Armstrong para desenrollárselo sin caerse. En situaciones como ésa ambos hombres apreciaron la importancia de ser dos.

Durante la EVA, Nixon habló con los dos astronautas desde el Despacho Oval, y calificó aquella conversación como la “llamada telefónica más importante jamás realizada”. El presidente tenía preparado un largo discurso para la ocasión, pero el representante de la NASA en la Casa Blanca le recomendó encarecidamente que fuese breve para no retrasar demasiado a los dos hombres en los objetivos que tenían marcados. Y tenía razón en su consejo.

Armstrong y Aldrin durante la llamada de Nixon. http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage16.html

Armstrong y Aldrin durante la llamada de Nixon.
http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage16.html

El tiempo que tenían Neil y Buzz para realizar todas aquellas tareas se hizo corto. El hecho de tenerse que adaptar al terreno y a las condiciones del satélite, hizo que algunas actividades durasen más de lo previsto, y se vieron obligados a pedir una prórroga a Houston. Después de estudiar la petición, el control les concedió 15 minutos más para poder finalizar los experimentos sin arriesgar sus vidas.

Sala de control de Houston durante la EVA del Apollo 11. http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage17.html

Sala de control de Houston durante la EVA del Apollo 11.
http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage17.html

Después de dos horas y media paseando por la Luna y trabajando duramente, había llegado el momento de volver a su pequeño refugio, no sin antes dejar sobre la superficie una bolsa con una serie de objetos simbólicos en representación de los cosmonautas rusos, y en recuerdo de los astronautas fallecidos del Apollo 1, así como un disco con mensajes de paz de varios países de la Tierra, y una rama de olivo de oro.

Placa conmemorativa Apollo 11. http://es.wikipedia.org/wiki/Apolo_11

Placa conmemorativa Apollo 11.
http://es.wikipedia.org/wiki/Apolo_11

Cuando partieron, en una de las patas de la fase de descenso del LM, también quedó la placa que podéis ver en la foto de la izquierda, con el siguiente mensaje grabado:

Aquí, unos hombres procedentes del planeta Tierra pisaron por primera vez la Luna en julio de 1969 d.C. Vinimos en paz, en nombre de toda la humanidad.

Presidente de Estados Unidos de América – Richard Nixon

Sin embargo, no todo iba a ser tan fácil, y la cosa más tonta que nos podamos imaginar, produjo uno de los instantes más tensos de la misión, al menos si hay que hacer caso a los registros de frecuencia cardíaca de Aldrin. En el momento en que el piloto del LM iba a entrar en la nave, tuvo una serie de dificultades porque no cabía bien por la escotilla. Dicho así no parece tan grave, ¿no? Pero si nos paramos a pensar en la situación, ya con poco oxígeno y energía en el sistema de soporte vital, con prisa por entrar, agotado después del exhaustivo trabajo y de muchas horas sin dormir… Pienso que se hace fácil comprender la angustia momentánea del astronauta. Afortunadamente todo acabó bien, y enseguida estaban los dos dentro del LM, que volvieron a presurizar para poder quitarse los trajes.

Armstrong en el LM, después de la EVA. http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage3.html

Armstrong en el LM, después de la EVA.
http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage3.html

Muchas veces digo que una imagen vale más que mil palabras, y creo que ésta de Neil, tomada después de la EVA, es de lo más elocuente. A mí, personalmente, me encanta su cara de felicidad, de satisfacción -y también de “agotamiento sano”, como yo lo llamo-. Y es que durante la rueda de prensa que he citado antes, los dos astronautas se declararon “culpables” de haber disfrutado durante el tiempo que permanecieron fuera del Eagle, hasta el punto de sentirse como niños de cinco años en una tienda de golosinas. Desde luego tuvo que ser una experiencia alucinante. ¿O alunizante? 😉

Pero todo lo bueno se acaba, y tocaba ya intentar descansar un poco, aunque con no mucho éxito, pues hacía frío en el LM y no encontraban una buena postura para dormir.

Instrucciones para el despegue del Eagle. http://history.nasa.gov/ap11-35ann/FirstLunarLanding/ch-5.html

Instrucciones para el despegue del Eagle.
http://history.nasa.gov/ap11-35ann/FirstLunarLanding/ch-5.html

Así que se dedicaron a recogerlo todo, y revisar los procedimientos que deberían seguir, y que tenían colgados de una pared, como veis en la foto de la izquierda, para después volver a despegar y reunirse con Collins en el Columbia.

En ello estaban cuando Aldrin, accidentalmente, rompió la palanca del interruptor automático que servía para poner en marcha el motor de la fase de ascenso del LM. No me puedo ni imaginar la sensación de “Tierra -o más bien Luna-, trágame” que debió sentir el pobre hombre al ver lo que había roto, y la cara con que debió decírselo a su compañero y a los de Houston…

Al incidente le sucedieron unos segundos de consternación, flotando la terrible idea en la mente de todos de que podían llegar a quedarse colgados en la Luna. Pero afortunadamente la inesperada solución vino de la mano de un rotulador que corría por allí, y que encajó perfectamente en la ranura del interruptor, pudiendo así accionar el sistema sin problemas. Hay que decir además, que si no hubiese sido así, todavía habría cabido la posibilidad de reconfigurar los circuitos eléctricos del LM para ponerlo en marcha.

Al cabo de poco rato de iniciar el despegue, el Columbia y la fase de ascenso del Eagle se acoplaban nuevamente sin problemas. Collins recordaría más tarde que el momento en que vio aproximarse al LM con sus compañeros dentro, constituyó uno de los instantes más felices de la misión, ya que tuvo la sensación de estar ya prácticamente en casa al ir a reunirse con ellos, a pesar de la larga distancia que les separaba de la Tierra.

Fase de ascenso del Eagle fotografiada desde el Columbia durante la maniobra de ensamblaje. http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage10.html

Fase de ascenso del Eagle fotografiada desde el Columbia durante la maniobra de ensamblaje.
http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage10.html

El regreso de la Luna a la Tierra transcurrió casi sin incidentes -enseguida os explico lo del “casi”-, y la noche del 23 de Julio, durante la última retransmisión de TV que realizaron desde el espacio, los tres astronautas hacían público su inmenso agradecimiento y reconocimiento hacia todas las personas que habían puesto todo su empeño, energía y habilidades al servicio del Programa Apollo, haciendo referencia incluso a la voluntad de todas las personas de su país, y a todas las de cualquier otra parte del mundo que estuvieran escuchándoles y viendo. Collins dijo, además, que para ellos aquella misión permanecería como “un símbolo de la insaciable curiosidad de toda la humanidad por explorar lo desconocido”.

Ahí va lo del “casi” que comentaba. No os lo perdáis porque tiene su gracia, sobretodo si tenéis niños a los que podérselo explicar.

Greg Force.  http://edition.cnn.com/2009/TECH/space/07/20/apollo11.irpt/index.html

Greg Force.
http://edition.cnn.com/2009/TECH/space/07/20/apollo11.irpt/index.html

Las últimas comunicaciones con el Columbia se podían realizar únicamente a través de una antena situada en la Estación de Rastreo de Guam. Pero resultó que en el último momento un cojinete del sistema de rotación de la antena falló, impidiendo que ésta se pudiese mover para mantener las transmisiones. Reparar el mecanismo habría requerido desmontar toda la maquinaria, cosa que era imposible porque no disponían de tanto tiempo. Así que el director de la estación, Charles Force, tuvo la genial idea de que tal vez engrasando más el cojinete roto, el artilugio podría seguir girando provisionalmente. Mas, ¡ay!, nadie en la estación tenía una mano tan pequeña como para poderla introducir en la ranura por la que se accedería a la pieza. Sólo un niño sería capaz. Un niño… ¡su hijo de 10 años!

Ni corto ni perezoso, Force hizo acudir inmediatamente a su hijo Greg a la estación para que, con sus pequeños dedos, aplicase una buena cantidad de grasa sobre el cojinete. El apaño sirvió a las mil maravillas, y la antena volvió a funcionar sin problemas, haciendo posibles nuevamente las comunicaciones con la tripulación del Columbia, que posteriormente visitaría al pequeño para agradecerle su importante colaboración.

Lo que quedaba de misión ya fue coser y cantar.

El Columbia amerizó en el Océano Pacífico el día 24 de Julio, y los tres astronautas fueron transportados, embutidos en unos trajes de aislamiento biológico, hasta el portaaviones USS Hornet, donde fueron confinados en una cabina de cuarentena móvil, desde la cual recibieron la visita de Nixon y, más tarde, de sus esposas. Este cubículo les sirvió de medio de transporte hasta el Área de Acogida de Tripulación del Laboratorio de Recepción Lunar del Centro Espacial Lyndon B. Johnson, donde permanecieron 21 días en prevención de una improbabilísima -y ahora sabemos que imposible- contaminación biológica procedente de la Luna.

Visita de las esposas de los astronautas a la cabina de aislamiento móvil. http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage18.html

Visita de las esposas de los astronautas a la cabina de aislamiento móvil.
http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage18.html

Cabina de aislamiento móvil. Apollo 11. http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage19.html

Interior de la Cabina de aislamiento móvil. Apollo 11.
http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/apollo/apollo11/ndxpage19.html

 

 

 

 

 

 

 

 

Yo no sé, pero si hubiese sido ellos, creo que me habría subido por las paredes de la dichosa cabina. Salir de una estancia de ocho días en la lata de sardinas que eran el CM y el LM, y meterse en otra… Pero bueno, era su trabajo.

Lo que siguió a la cuarentena os lo podéis imaginar: festejos varios, visitas de cortesía, actos sociales, ruedas de prensa… Pero eso ya no es harina de este costal, así que, como dijo Armstrong antes de cortar las comunicaciones con Tierra la noche del 23 de julio, “Buenas noches desde el Apollo 11”.

Si os apetece leer más sobre la gran aventura de los viajes a la Luna, podéis clicar aquí para ir al índice de posts de Caminante del Cielo sobre el tema.

Os dejo con este enlace en el que encontraréis, clicando en la insignia del Apollo 11, un vídeo que resume muy brevemente toda esta aventura que habéis tenido la paciencia de leer, y que espero hayáis disfrutado 😀

*Esta entrada está dedicada en especial a Palmira y Esther. Ya saben ellas por qué 😉

Comentarios

El Programa Apollo: Un Gran Salto V. Apollo 11: Dejando huella.* — 1 comentario

  1. Pingback: EL PROGRAMA APOLLO. UN GRAN SALTO. | Crecer Juntos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *