Seres emocionales: perseguidores, o perseguidos.

Tercera y última entrega sobre esto de los seres emocionales.

Bien, ya que he llegado hasta aquí, después de las otras dos entradas (primera y segunda), no me voy a quedar sin explicaros el más importante de los motivos por el que creo que somos seres emocionales.

Y, para empezar a introducir el tema, sin más preámbulos, os pondré este vídeo:

Está claro: tenemos que perseguir nuestros sueños; si no, ellos nos perseguirán a nosotros.

En otras palabras: hay muchísimas personas que no han perseguido su sueño; algunos porque no les dejaron realizarlo o, incluso, ni tan solo les permitieron descubrirlo; otros porque no tuvieron el valor o la energía suficientes. Pero el caso es que, todos ellos, a la larga, lo acabarán acusando y, en el peor de los casos, tendrán esa espina clavada para el resto de su vida, llegándose a sentir constantemente insatisfechos, en ocasiones, sin alcanzar a descubrir jamás el motivo…

Triste, pero creo que cierto.

Una vez más las emociones inclinan la balanza a su favor.

Tal vez lo más racional fuera que alguien optase por una vida convencional, estudiase una carrera, buscara un trabajo estable, se casara, y tuviera hijos… A pesar de que su sueño no tuviese nada que ver con ese estilo de vida. Tal vez esa misma persona hubiese necesitado estar más en contacto con sus propias emociones, para ser capaz de reconocerlas, respetarlas, y dejarse llevar un poco más por ellas. Tal vez, así, hubiese podido tener el tipo de vida que soñaba, que deseaba, que le emocionaba. Tal vez, de esa forma, dejando un poco en segundo plano lo racional, hubiese sido un poco más feliz…

Tal vez…


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