Smile.

“Mirada de cerca, la vida parece una tragedia; vista de lejos, parece una comedia. Nunca te olvides de sonreír, porque el día en que no sonrías será un día perdido.”

Charles Chaplin.

Charlie Chaplin. http://en.wikipedia.org/wiki/Charlie_Chaplin

Charlie Chaplin.
http://en.wikipedia.org/wiki/Charlie_Chaplin

Otros muchos, antes que el célebre actor, también hicieron referencia a la importancia de reír, y otros tantos lo siguen afirmando, incluyendo incluso a la comunidad científica, que actualmente demuestra, cada vez con más evidencia, que las personas optimistas enferman menos y se recuperan mejor de sus problemas de salud.

Paralelamente, la risa y el juego ya se van convirtiendo en una parte prácticamente inherente a la propia existencia de muchos hospitales pediátricos, a través de organizaciones como los Pallapupas, por ejemplo, y en otros ámbitos la risa empieza a ser utilizada también como terapia psicológica en sí misma.

Por otro lado, tal como nos explica Daniel Kahneman en su libro “Pensar rápido, pensar despacio”, se ha visto incluso que el simple hecho de colocar la musculatura de la cara en forma de sonrisa, aún siendo forzada, nos hace percibir los estímulos de una manera más positiva.

Así podría estar llenando páginas y páginas -en sentido figurado, claro, porque ahora mismo casi se me hace raro escribir más de dos líneas seguidas en un papel- sobre las bondades de la risa y el optimismo, pero no es ése mi objetivo de hoy, y creo que con esos enlaces es suficiente.

Lo que quiero hacer en este post, más bien, es explicaros los pensamientos que se me pasaron por la cabeza hace unas semanas al enterarme, gracias a Carlos, de esa última cita que me refirió él mismo, pues se está leyendo el libro.

Después de escucharlo, me vino a la cabeza todo esto que os he comentado, y no pude evitar recordar también este fragmento de la película Monstruos S.A., de Pixar – Disney, en el que Sulley le dice a Mike: “… y el hecho de que la risa sea 10 veces más energética que el grito, es sólo un detalle…”, en el minuto 1:10 del vídeo. Por cierto, si alguien no ha visto todavía esta película, se la recomiendo 100%.

Pues bien, en aquel momento casualmente me encontraba en plena crisis existencial sobre la educación, así que no fue difícil que una cosa me llevara a la otra y acabase llegando a una “gran revelación” (tipo la de Homer Simpson -por lo obvio y elemental- en la película de los Simpson, que también tiene su gracia, por si no la habéis visto 😉 ). Ahí va:

¡¡El mejor instrumento que podemos utilizar en el día a día para educar a nuestros hijos es la risa!!

Bueno, posiblemente muchos ya habríais llegado a esta conclusión hace años, e incluso la estaríais aplicando, pero estoy segura de que a otros ni se os habría pasado por la cabeza, como me sucedía a mí, a pesar de que lo hemos oído y visto decenas de veces.

Por esto último es por lo que decidí escribir estas líneas, para intentar transmitir la idea a quien quiera leerla y aprovecharla.

Decía en una entrada de hace unos meses que hay que inventar los buenos momentos, y ahora añado que hay que reír a diario con nuestros hijos. Cualquier instante es bueno para ello: mientras los acompañas al colegio, mientras haces la comida, mientras les ayudas con los deberes… Y si es varias veces al día, mejor.

Al principio cuesta un poco ponerse a hacer el tonto, o gastar una broma así, de pronto, sin que venga a cuento. Pero probadlo. No tengáis miedo, ni pereza… Total, lo peor mejor que puede pasar es que se rían de vosotros!!! 😀

Los efectos, por cierto, son visibles a las pocas semanas de iniciar el tratamiento. No os diré cuáles son; prefiero que los descubráis vosotros mismos 😉

Y es que ya lo decía Mary Poppins: “Con un poco de azúcar…”

 

 

 


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