Imagen

El tiempo pasará.

El tiempo pasará. Junio 2016

El tiempo pasará.
Junio 2016

El Espíritu de las Navidades Pasadas…

  Advertencia: Aunque por el título pudiera llegar a parecerlo,  ésta no es una entrada seria 😉 Se trata simplemente de que hoy, por lo visto, nos ha visitado el individuo ése que inventó el célebre Charles Dickens para su Cuento … Sigue leyendo

La tele ya no es “la tele”

¿Recordáis esta canción? Hace años, quizás la tele matase a la estrella de la radio (al menos en parte)… Y ahora… Tal vez muchos de vosotros ya habréis experimentado hace tiempo la sensación de la que os voy a hablar; o tal vez … Sigue leyendo

Imagen

Antes del otoño…

Antes del otoño. 30 agosto 2015

Antes del otoño.
30 agosto 2015

No es una foto muy bonita. Ya lo sé.

Sin embargo, me apetece compartirla con vosotros y explicaros su significado…

Como los antiguos, a base de tocar la tierra, hemos aprendido a ir a su ritmo; al ritmo del cielo, del sol y del viento.

La tierra se enfría y se humedece; las nubes cubren el firmamento con más frecuencia; el sol se pone antes; las hojas de los nogales, aunque todavía lozanas, se balancean ya al son de las ráfagas de tramuntana.

Toda la naturaleza nos lo está gritando: ¡Pronto llegará el otoño! ¡Estad preparados!

Y eso hacemos; como los pobladores de antaño cuando, obedeciendo al aviso de la tierra, del cielo, del sol y del viento, reparaban sus tejados, sellaban las fisuras de sus casas, y se disponían a afrontar el otoño y el invierno…

Imagen

Sentimiento ancestral.

Sentimiento ancestral 29 diciembre 2014

Sentimiento ancestral
29 diciembre 2014

El Solsticio ha pasado; los días son cortos y las noches largas; el Sol sigue su camino, bajito y débil, bañándonos con sus rayos oblicuos, obsequiándonos con su tibia caricia cuando las nubes se lo permiten, arrancando suspiros de vida a la fría tierra, que, en espera de su explosivo despertar primaveral, va dando sus frutos, generosa y espléndida, como siempre.

Me agacho para plantar, y toco con mis manos la tierra húmeda y gélida; cada una de las plantas que pongo en ella, vivirá gracias a su sustento y al Sol; cada una de esas pequeñas matas, dará su fruto llegado el momento…

Ahora, arrodillada sobre ese suelo que nos da de comer semana a semana, comprendo y comparto la adoración de nuestros ancestros por la Tierra, del Sol, el Agua y el Aire.

Ahora, me dejo llevar por esa sensación ancestral, olvidada y perdida tras generaciones de civilizada evolución, y siento, por fin, que formo parte a esa delicada obra de arte anónima: la Vida.

Imagen

Tradiciones entrelazadas.

Tradiciones entrelazadas. Noviembre 2014.

Tradiciones entrelazadas.
Noviembre 2014.

Equinoccio.

Todos los Santos.

Castanyada.

Halloween.

Un año más, las tradiciones se mezclan, se entrelazan y se confunden en un amasijo de danzas paganas, castañas asadas, panellets, terroríficas calabazas, espeluznantes disfraces, y lastimeras oraciones por los difuntos.

Al fin y al cabo, todo es lo mismo: el tiempo, inevitablemente prisionero de la implacable danza de los astros, los días más cortos, la luz otoñal, la naturaleza somnolienta y agotada…

El entorno, sumido en su inexorable camino hacia el recogimiento absoluto, nos invita a acompañarle y a dejarnos llevar por la nostalgia, la introspección y, a veces, la melancolía o, incluso, el miedo…

Melancolía por lo que ya pasó y no volverá jamás.

Miedo por lo que vendrá, con total seguridad, para todos y cada uno de nosotros.

Tradiciones que hablan por sí solas de un tiempo ya pasado. Reminiscencia de las generaciones que nos dejaron. Ruta segura para los que estamos. Testimonio para los que nos sucederán.

Imagen

La Tarta.

La Tarta. Tarta de frutas casera 100%. Marzo 2014.

La Tarta.
Tarta de frutas casera 100%.
Marzo 2014.

Abro el blog y miro una vez más esta foto. ¿Que por qué? Pues porque tiene un significado especial. Es, podríamos decir, La Tarta.

La preparé por primera vez hace 14 años exactamente, cuando Diego cumplió un mes, para celebrar su nacimiento con la familia. Y cada año, por su cumpleaños, la he vuelto a hacer.

La cosa es que esta vez La Tarta ya ha tenido 14 velitas. Y he recordado el instante exacto en que, hace 7 años, cuando él cumplió esa misma cantidad de primaveras, yo me decía a mí misma algo así como “madre mía, este tiempo se me ha pasado volando, y dentro de otro tanto él ya no será un niño, sino un adolescente hecho y derecho”…

Siempre, desde pequeña, he tenido una cierta obsesión con el paso del tiempo, que todo lo cambia; las cosas, la vida, las personas… Y hoy, La Tarta, me ha vuelto a traer esa nostalgia por lo ya vivido y que nunca volverá.