Imagen

Antes del otoño…

Antes del otoño. 30 agosto 2015

Antes del otoño.
30 agosto 2015

No es una foto muy bonita. Ya lo sé.

Sin embargo, me apetece compartirla con vosotros y explicaros su significado…

Como los antiguos, a base de tocar la tierra, hemos aprendido a ir a su ritmo; al ritmo del cielo, del sol y del viento.

La tierra se enfría y se humedece; las nubes cubren el firmamento con más frecuencia; el sol se pone antes; las hojas de los nogales, aunque todavía lozanas, se balancean ya al son de las ráfagas de tramuntana.

Toda la naturaleza nos lo está gritando: ¡Pronto llegará el otoño! ¡Estad preparados!

Y eso hacemos; como los pobladores de antaño cuando, obedeciendo al aviso de la tierra, del cielo, del sol y del viento, reparaban sus tejados, sellaban las fisuras de sus casas, y se disponían a afrontar el otoño y el invierno…

Imagen

Siesta escurridiza.

Bajo las ramas del cerezo. 12 abril 2015

Bajo las ramas del cerezo.
12 abril 2015

Esta foto ya aparece en el último post de Tocando Tierra, pero he pensado que se merece una en imagínate para ella solita.

Está hecha desde debajo del cerezo, del espléndido cerezo, en su pleno apogeo de floración.

A este festival visual le acompañaban el fresco olor primaveral y el suave zumbido de las abejas; un espectáculo digno de ver y sentir…

Pensé en disfrutarlo a tope, echándome una siestecita bajo el árbol, dejándome llevar por el sopor del solecillo y del murmullo, embelesándome con una última visión medio borrosa de esta maravillosa vista, justo antes de abandonarme a un sueño tranquilo y placentero…

Pero no pudo ser,y con las ganas me quedé; el deber me reclamaba, como a los soldados, como a los payeses, y como a todos.

La siesta al pie del cerezo en flor tendrá que esperar, como mínimo, un año más.

Imagen

Sentimiento ancestral.

Sentimiento ancestral 29 diciembre 2014

Sentimiento ancestral
29 diciembre 2014

El Solsticio ha pasado; los días son cortos y las noches largas; el Sol sigue su camino, bajito y débil, bañándonos con sus rayos oblicuos, obsequiándonos con su tibia caricia cuando las nubes se lo permiten, arrancando suspiros de vida a la fría tierra, que, en espera de su explosivo despertar primaveral, va dando sus frutos, generosa y espléndida, como siempre.

Me agacho para plantar, y toco con mis manos la tierra húmeda y gélida; cada una de las plantas que pongo en ella, vivirá gracias a su sustento y al Sol; cada una de esas pequeñas matas, dará su fruto llegado el momento…

Ahora, arrodillada sobre ese suelo que nos da de comer semana a semana, comprendo y comparto la adoración de nuestros ancestros por la Tierra, del Sol, el Agua y el Aire.

Ahora, me dejo llevar por esa sensación ancestral, olvidada y perdida tras generaciones de civilizada evolución, y siento, por fin, que formo parte a esa delicada obra de arte anónima: la Vida.

Imagen

La Tarta.

La Tarta. Tarta de frutas casera 100%. Marzo 2014.

La Tarta.
Tarta de frutas casera 100%.
Marzo 2014.

Abro el blog y miro una vez más esta foto. ¿Que por qué? Pues porque tiene un significado especial. Es, podríamos decir, La Tarta.

La preparé por primera vez hace 14 años exactamente, cuando Diego cumplió un mes, para celebrar su nacimiento con la familia. Y cada año, por su cumpleaños, la he vuelto a hacer.

La cosa es que esta vez La Tarta ya ha tenido 14 velitas. Y he recordado el instante exacto en que, hace 7 años, cuando él cumplió esa misma cantidad de primaveras, yo me decía a mí misma algo así como “madre mía, este tiempo se me ha pasado volando, y dentro de otro tanto él ya no será un niño, sino un adolescente hecho y derecho”…

Siempre, desde pequeña, he tenido una cierta obsesión con el paso del tiempo, que todo lo cambia; las cosas, la vida, las personas… Y hoy, La Tarta, me ha vuelto a traer esa nostalgia por lo ya vivido y que nunca volverá.

 

Imagen

Sueño de Otoño

Sueño de otoño. Diciembre 2012.

Sueño de otoño.
Diciembre 2012.

Esta foto de los olivos del terrenito la hice expresamente para el concurso de fotografía del ambulatorio, y resulta que, para mi sorpresa, ganó el 2º premio 🙂

La verdad es que la luz del otoño me encanta, y aquella tarde en que habíamos ido a recoger las últimas aceitunas, con aquella puesta de sol no me pude resistir y aproveché para hacer una foto.