Todo a su debido tiempo.

¿Qué pasa cuando se te pasa el momento? ¿Cuando has perdido el tren? ¿Cuando has dejado pasar tu oportunidad? ¿O cuando alguna circunstancia no te ha permitido cazarla? ¿Qué se supone que debes hacer?

Cuando estudiaba B.U.P., esa cosa que a los chicos de ahora les suena a historia del siglo pasado (y de hecho lo es), se celebraba cada año en el colegio un festival – concurso de canciones de temática social y/o religiosa principalmente, compuestas e interpretadas por los propios alumnos. Se llamaba Cançó Resposta (Canción Respuesta en catalán). Un año, los del grupito estrella cantaron una melancólica canción que hablaba de un hombre que, de repente, se da cuenta de que había llegado a viejo y no había aprovechado la vida como él quería… Al recordarla todavía se me humedecen ligeramente los ojos…

La cancioncita en cuestión me llamó poderosamente la atención en su momento, y pensé en lo terrible que debía ser encontrarse en esa situación.

Pues bien. Ahora la estoy viviendo. ¡¡¡Y eso que no soy vieja!!! (¿Será la crisis de los 40, que me llega adelantada?)

Reconozco que no todo se me ha escapado. Reconozco que muchísimas de las cosas que quería hacer las he hecho, y las estoy haciendo. Reconozco que mi vida, al fin y al cabo, no está mal… Pero, ¿es esto lo que yo quería?

En un libro de inglés de cuando estudiaba algo así como 6º de E.G.B. (otra de esas cosillas que ya son historia del siglo pasado), había un texto que hablaba de una leyenda de alguna tribu de indios americanos, la cual afirmaba que si una persona adulta recuerda el sueño que tuvo siendo niño, será feliz para el resto de su vida. En aquél momento me pareció una tremenda chorrada, pero ahora me pregunto: ¿No se referirían a esto precisamente? ¿A tener claro lo que de verdad, pero de verdad de la buena, has deseado desde niño, y perseguirlo? ¿A obedecer tus impulsos cuando crees en ellos, pasando por encima del miedo, de los condicionamientos sociales y de otras circunstancias?

¿Qué habría pasado si hubiese obedecido mi impulso primario de irme a vivir a la montaña o al campo? Si no hubiese tenido miedo; si al acabar la carrera (¡Qué narices! ¡O sin estudiar carrera!) hubiese pasado de todo y me hubiese largado a la aventura, a probar suerte en mi verdadero sueño, en lo que YO había deseado con todas mis fuerzas desde bien pequeña… O ¿Qué habría pasado si, cuando tuve el impulso de que eso era lo que debía y quería hacer, hubiese dejado de trabajar para dedicarme a mis hijos en cuerpo y alma? O si…………………..

A lo mejor esas alternativas no me habrían salido bien; tal vez habría tenido que echar marcha atrás con el rabo entre las patas, y haber asumido que eso eran castillos en el aire y cuentos de la lechera, o de hadas, pero siempre me quedaría el consuelo de, al menos, haberlo intentado.

Ahora, es tarde. El momento se pasó. Para algunas cosas…

A su debido tiempo.

A su debido tiempo.


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